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Salud y Belleza

Colesterol: qué significa cada número del análisis

El total dice poco. Lo que importa es el LDL, y los objetivos cambian según tu riesgo cardiovascular, no son iguales para todos.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Análisis de sangre en el laboratorio
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Un análisis con el colesterol total en 220 puede ser perfectamente aceptable o requerir tratamiento, según el resto de los datos. El total, por sí solo, informa poco.

Qué es cada número

Colesterol total. La suma de todo. Es el que más se mira y el menos útil.

LDL. El que importa. Es el que se deposita en la pared arterial y forma placa. Todas las guías fijan sus objetivos sobre él.

HDL. Recoge colesterol de los tejidos y lo devuelve al hígado. Se asocia a menor riesgo, aunque subirlo con fármacos no ha demostrado beneficio, así que se usa como marcador más que como objetivo.

Triglicéridos. Otro tipo de grasa. Suben mucho con el alcohol, los azúcares y el sobrepeso, y bajan rápido al corregir eso.

No-HDL (total menos HDL). Cada vez más usado porque engloba todas las partículas que forman placa.

Los objetivos no son iguales para todos

Este es el punto que más confusión genera. No existe una cifra buena universal de LDL: depende del riesgo cardiovascular de cada persona, que se calcula con edad, sexo, tensión, tabaquismo, diabetes y antecedentes.

De forma orientativa, las guías europeas manejan objetivos de LDL progresivamente más bajos según sube el riesgo: bastante permisivos en personas jóvenes y sanas, y muy estrictos en quien ya ha tenido un infarto o tiene diabetes de larga evolución.

Por eso el mismo 130 de LDL puede ser correcto en una persona y claramente insuficiente en otra. Esa valoración la hace el médico con el conjunto, no una tabla.

Lo que cambia con la alimentación

Menos de lo que se suele creer para el colesterol de la dieta, y bastante para las grasas:

El colesterol de los alimentos —el huevo, el marisco— influye poco en el colesterol en sangre en la mayoría de las personas. Las recomendaciones de limitar los huevos se han flexibilizado bastante.

Las grasas saturadas y trans sí suben el LDL de forma consistente: bollería industrial, embutidos, carnes grasas, mantequilla, productos ultraprocesados.

Lo que ayuda a bajarlo:

  • Fibra soluble: avena, legumbres, manzana, cebada. Reduce la absorción.
  • Grasas insaturadas: aceite de oliva virgen extra, frutos secos, pescado azul, aguacate.
  • Ejercicio regular, que sube el HDL y baja los triglicéridos.
  • Perder peso si hay exceso.
  • Dejar de fumar, que mejora el HDL y el riesgo global.

Con cambios de estilo de vida se consiguen reducciones de LDL de en torno al 10-15%. Es relevante y no siempre suficiente.

Sobre las estatinas

Cuando el riesgo lo justifica, son fármacos con un beneficio bien demostrado en prevención de infartos e ictus. Los efectos adversos existen —dolores musculares sobre todo— y son menos frecuentes de lo que sugiere su fama; muchos se resuelven cambiando de fármaco o de dosis.

Lo que no tiene sentido es dejarlas por cuenta propia sin consultarlo.

Un caso que conviene conocer

La hipercolesterolemia familiar es una alteración genética frecuente e infradiagnosticada, con LDL muy alto desde joven y riesgo cardiovascular elevado.

Sospecharla si hay LDL muy elevado sin causa aparente, antecedentes de infarto precoz en la familia —hombres antes de 55, mujeres antes de 65—, o depósitos de colesterol visibles en tendones o párpados. Se estudia y se trata, y detectarla cambia el pronóstico de una familia entera.

Cada cuánto mirarlo

A partir de los 40 en hombres y 45-50 en mujeres, y antes con factores de riesgo o antecedentes familiares. Con la analítica en la mano, la conversación importante no es el número: es qué riesgo global tienes.

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