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Salud y Belleza

Tensión alta: qué significan los dos números y qué hacer

La hipertensión no da síntomas hasta que ha hecho daño. Cómo medirla bien en casa y qué cambios bajan la tensión de verdad.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Midiendo la tensión arterial en casa
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La hipertensión afecta a cerca de un tercio de la población adulta española y buena parte no lo sabe. No duele, no se nota y va dañando arterias, corazón, riñón y cerebro durante años en silencio.

Los dos números

El primero, la sistólica («la alta»): la presión cuando el corazón se contrae y empuja la sangre.

El segundo, la diastólica («la baja»): la presión entre latidos, cuando el corazón se relaja.

Los dos importan. Como referencia general en consulta:

  • Óptima: por debajo de 120/80.
  • Normal-alta: a partir de 130/85, ya conviene vigilar.
  • Hipertensión: a partir de 140/90 de forma repetida.

Las cifras en domicilio se consideran altas a partir de valores algo menores, en torno a 135/85, porque en consulta suele subir.

Y un diagnóstico no se hace con una medición: hacen falta varias, en días distintos.

Cómo medirla bien en casa

Casi todas las mediciones caseras están mal hechas, y el error puede ser de 10 o 15 puntos:

  • Sentada, cinco minutos de reposo antes.
  • Espalda apoyada y pies planos en el suelo, sin cruzar las piernas.
  • El brazo apoyado a la altura del corazón, no colgando.
  • Manguito sobre la piel o ropa fina, del tamaño correcto: uno pequeño en un brazo grueso da lecturas falsamente altas.
  • Sin hablar durante la medición.
  • Sin café, tabaco ni ejercicio en los 30 minutos previos, y con la vejiga vacía.
  • Dos o tres tomas separadas por un minuto, y se anota la media de las dos últimas.

Los aparatos de brazo son más fiables que los de muñeca. Y conviene que esté validado clínicamente.

Lo que la baja de verdad

Ordenado por impacto:

Reducir la sal. Es lo más eficaz en muchas personas. Y la clave no es el salero: el 70-80% de la sal que comemos viene de alimentos procesados —pan, embutido, quesos, conservas, precocinados, salsas—. Mirar el etiquetado ahí rinde mucho más que dejar de salar el filete.

Perder peso. Cada kilo perdido baja aproximadamente un punto de sistólica en personas con sobrepeso.

Ejercicio aeróbico. 30 minutos la mayoría de los días. Caminar rápido cuenta.

Reducir el alcohol. Es una causa frecuente y subestimada de tensión alta.

Aumentar potasio con verdura, fruta y legumbre —salvo en enfermedad renal, donde hay que consultar.

Dormir bien. La apnea del sueño es una causa muy frecuente de hipertensión resistente y está muy infradiagnosticada: si hay ronquido fuerte, pausas al respirar y somnolencia de día, hay que decirlo en la consulta.

Dejar de fumar. No baja mucho la tensión, y reduce enormemente el riesgo cardiovascular global, que es el objetivo real.

La medicación

Cuando hace falta, hace falta, y no significa fracaso. Dos cosas importantes:

No se abandona porque la tensión esté bien. Está bien gracias a ella. Es el error más común y el más peligroso.

No se ajusta por cuenta propia según la lectura del día.

Cuándo es urgente

Acudir a urgencias si hay cifras muy altas acompañadas de dolor de pecho, dificultad para respirar, dolor de cabeza intenso y brusco, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Un tensiómetro de brazo en casa es una de las compras que más sentido tiene a partir de cierta edad o con antecedentes familiares, siempre que se use bien y se lleven las cifras anotadas a la consulta.

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