Tiroides: los síntomas que se confunden con otra cosa
Cansancio, frío, caída de pelo y cambios de peso. Por qué afecta sobre todo a mujeres y qué mira el análisis.
La tiroides es una glándula del cuello que regula el metabolismo. Cuando funciona de menos o de más, los síntomas son tan inespecíficos que se atribuyen a otras cosas durante meses o años.
Por qué afecta más a mujeres
Las enfermedades tiroideas son varias veces más frecuentes en mujeres que en hombres. La mayoría tienen origen autoinmune, y las enfermedades autoinmunes son en general más frecuentes en mujeres.
Además hay momentos de mayor riesgo: el posparto —la tiroiditis posparto es frecuente y muchas veces se confunde con el cansancio normal de esa etapa— y la perimenopausia, donde los síntomas se solapan casi por completo con los del climaterio.
Hipotiroidismo: funciona de menos
Es el más frecuente. Todo se ralentiza:
- Cansancio que no mejora durmiendo.
- Intolerancia al frío.
- Aumento de peso moderado, o dificultad para perderlo.
- Piel seca, uñas frágiles, caída de pelo.
- Estreñimiento.
- Lentitud mental, dificultad de concentración, olvidos.
- Ánimo bajo, que se confunde con depresión.
- Reglas más abundantes o irregulares.
- Hinchazón, sobre todo en la cara y en los párpados.
- Voz más ronca.
Hipertiroidismo: funciona de más
Todo se acelera:
- Nerviosismo, ansiedad, irritabilidad.
- Palpitaciones y pulso rápido.
- Pérdida de peso comiendo igual o más.
- Sudoración e intolerancia al calor.
- Temblor fino en las manos.
- Insomnio.
- Diarrea o más deposiciones.
- Reglas escasas o ausentes.
- En la enfermedad de Graves, puede haber afectación ocular con ojos prominentes.
Lo que dice el análisis
El parámetro principal es la TSH, la hormona que produce la hipófisis para estimular a la tiroides. Funciona como un termostato, y por eso su lectura es contraintuitiva:
TSH alta = hipotiroidismo. La hipófisis está gritando porque la tiroides no responde.
TSH baja = hipertiroidismo. La hipófisis deja de estimular porque ya hay hormona de sobra.
Se completa con T4 libre y, si procede, anticuerpos antitiroideos, que indican el origen autoinmune.
Existe también el hipotiroidismo subclínico: TSH ligeramente alta con T4 normal. No siempre se trata; depende de la cifra, de los síntomas, de los anticuerpos, de la edad y de si hay embarazo o deseo de embarazarse.
El tratamiento
El hipotiroidismo se trata con levotiroxina, una hormona sintética idéntica a la natural. Es eficaz y bien tolerada, con dos particularidades prácticas importantes:
- Se toma en ayunas, con agua, y esperando 30-60 minutos antes de desayunar.
- Hay que separarla varias horas del calcio, del hierro, de los antiácidos y de algunos suplementos, que impiden su absorción. Es la causa más común de que un tratamiento «no funcione».
- La dosis se ajusta con analíticas de control, y no se cambia por cuenta propia.
El hipertiroidismo tiene varias opciones —fármacos antitiroideos, yodo radiactivo, cirugía— según la causa.
Cuándo pedir el análisis
- Cansancio persistente sin explicación.
- Cambios de peso no justificados.
- Caída de pelo importante.
- Palpitaciones o temblor.
- Alteraciones menstruales o dificultad para quedarse embarazada.
- Bulto o aumento de tamaño en el cuello.
- Antecedentes familiares de enfermedad tiroidea.
- Embarazo o búsqueda de embarazo: aquí es especialmente importante, porque el hipotiroidismo no tratado afecta al desarrollo del bebé.
Es una analítica sencilla y barata. Y merece la pena pedirla explícitamente, porque no siempre se incluye en una analítica de rutina.
Sobre el yodo
La tiroides necesita yodo para funcionar. En España, la forma sencilla de asegurarlo es la sal yodada, y el pescado y los lácteos también aportan.
Lo que no conviene es tomar suplementos de yodo por cuenta propia —incluidas algunas algas, que tienen cantidades enormes—: el exceso también altera la función tiroidea y puede empeorar una enfermedad existente.