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Moda

Invitada de boda: cómo acertar sin gastarte el sueldo

El código de vestimenta según la hora, qué colores se evitan y por qué los zapatos deciden cómo acabas la noche.

Por Redacción· · 2 min de lectura
Invitada de boda vestida para la ceremonia
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Una boda concentra dos problemas: acertar con el registro y no arruinarte. Lo primero tiene reglas bastante claras; lo segundo, alternativas que hace unos años no existían.

La hora manda

Boda de mañana (antes de las 14:00): vestido corto o midi, tejidos ligeros, tonos claros. Nada de largo ni de brillos.

Boda de tarde (14:00-20:00): la más habitual. Corto, midi o largo, todos valen. Es la franja con más margen.

Boda de noche (a partir de las 20:00): aquí sí funciona el largo, los tejidos con caída y los brillos discretos.

Y el lugar cuenta: una boda en el campo o en la playa admite —y agradece— bastante menos ceremonia que una en un salón.

Los colores

Blanco, no. Ni marfil, ni crudo, ni beige muy claro. Es la única regla realmente inflexible.

Negro: hace décadas era impensable y hoy está perfectamente aceptado, sobre todo en bodas de tarde y noche. En una boda de mañana en el campo puede resultar severo.

Rojo intenso: discutido. Llama mucho la atención y hay quien lo considera inadecuado. Si dudas, mejor evitarlo.

Cuidado con coordinar sin querer con las damas de honor o con el color del cortejo si lo hay.

Los zapatos, que deciden la noche

Es donde más gente se equivoca. Una boda son entre ocho y doce horas de pie, con ceremonia, cóctel, banquete y baile.

  • Rodados. Nunca estrenes en una boda. Póntelos en casa varias veces antes.
  • Tacón ancho o de bloque si la ceremonia es al aire libre: un tacón fino se clava en la hierba y en la grava.
  • Un segundo par plano en el bolso o en el coche para el baile. Lo hace media boda y nadie se fija.
  • Unas plantillas de gel en la zona del antepié alargan bastante lo que aguantas.

Cómo gastarte menos

Alquiler. Existen servicios que alquilan vestidos de firma por una fracción del precio, con la limpieza incluida. Para un vestido que vas a ponerte una vez, tiene bastante más sentido que comprarlo.

Segunda mano. Los vestidos de invitada se usan una o dos veces: el mercado de segunda mano está lleno de prendas prácticamente nuevas.

Reutiliza con accesorios. Un vestido liso repetido con otro tocado, otro bolso y otros pendientes es otro conjunto. Nadie lleva la cuenta.

Invierte en lo que repites. Unos buenos zapatos, un bolso de mano y un chal neutro sirven para todas las bodas de los próximos diez años. El vestido es lo que menos se repite y lo que menos merece la pena comprar caro.

Detalles que se notan

Un chal o una chaqueta fina para la iglesia y para cuando refresque de noche. Bolso pequeño, de mano o con cadena. Y comprueba con luz natural que el vestido no transparenta: pasa más de lo que parece con los tejidos claros y las fotos son para siempre.

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