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Volver de vacaciones: el repaso que evita disgustos al llegar

Agua estancada, nevera, persianas y correo. Diez minutos al llegar y otros diez antes de irse que ahorran problemas.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Maleta a la vuelta de las vacaciones
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Volver de un viaje largo y encontrarse un problema en casa es de las peores maneras de terminar las vacaciones. Casi todo se evita con dos listas cortas.

Antes de irte

  • Cierra la llave de paso del agua. Es la medida que más disgustos evita: una goma que cede con la casa vacía inunda el edificio.
  • Cierra el gas.
  • Vacía la nevera de lo perecedero. Si te vas más de dos semanas, valora desconectarla, vaciarla y dejar la puerta entreabierta con una cuña: cerrada y apagada genera moho.
  • Desenchufa lo que no sea imprescindible. Además de consumo, protege de subidas de tensión por tormenta.
  • Sube el termostato del aire o apágalo.
  • Baja persianas parcialmente: la casa se mantiene más fresca y no queda evidente que estás fuera.
  • Pide que te recojan el correo. Un buzón desbordado es el mejor anuncio de vivienda vacía.
  • Riego de plantas: alguien que venga, o un sistema de riego por goteo con botella.
  • No lo publiques en redes mientras estás fuera. Publica al volver.
  • Vacía cubos y basuras, y echa agua con un chorrito de lejía por los desagües antes de salir.

Al llegar

1. Ventila antes que nada. Abre todo diez minutos. Una casa cerrada tres semanas en agosto acumula un aire cargado y humedad.

2. Deja correr el agua. Este es importante y poco conocido: el agua estancada en las tuberías durante semanas, a temperatura ambiente y en verano, es el escenario en que puede proliferar la legionella.

Abre todos los grifos —incluida la ducha— y déjalos correr varios minutos, primero fría y luego caliente. Y hazlo sin generar aerosol siempre que puedas: la infección se produce al inhalar gotitas, no al beber. Si es la ducha, deja el cabezal apuntando al suelo, sal del baño y cierra la puerta mientras corre.

3. Sifones y desagües. Se evaporan y dejan pasar olores de la red. Echa agua abundante en todos, incluidos los que no uses.

4. Abre la llave de paso y revisa que no haya goteos bajo fregadero, lavabo y lavadora.

5. Nevera y congelador. Comprueba que no se ha cortado la luz: un indicador casero es dejar un cubito de hielo en un vaso dentro del congelador. Si al volver está entero, todo bien; si está fundido y recongelado en el fondo, ha habido un corte y hay que tirar lo congelado.

6. Revisa humedades en techos y esquinas, sobre todo si ha habido tormentas.

7. Las plantas. Riega a fondo pero sin encharcar; una planta muy seca no se recupera de golpe.

Los primeros días

Da un margen: deshacer la maleta el mismo día, poner una lavadora y hacer una compra básica. Y si puedes, vuelve un día antes de incorporarte al trabajo. Llegar de madrugada y entrar a las ocho es la peor forma de empezar septiembre.

Un deshumidificador puesto unas horas ayuda si la casa huele a cerrado, sobre todo en zonas costeras.

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