El currículum lo lee una máquina antes que una persona
Muchos procesos filtran automáticamente. Qué formato pasa el filtro y qué hace que un CV se descarte en seis segundos.
En procesos de selección medianos y grandes, el currículum pasa primero por un sistema de gestión de candidaturas que lo procesa y lo puntúa. Si el archivo no se lee bien, la persona no llega a verlo.
El formato que pasa el filtro
- PDF generado desde un procesador de texto, no una imagen escaneada ni un PDF hecho a partir de un diseño gráfico plano. Si no puedes seleccionar el texto con el ratón, la máquina tampoco.
- Sin tablas ni columnas complejas. Muchos sistemas leen en un orden distinto al visual y mezclan el contenido.
- Sin cajas de texto ni encabezados/pies con información importante: a veces se ignoran.
- Tipografía estándar y tamaño legible.
- Sin iconos sustituyendo texto: un icono de sobre no dice «correo electrónico».
- Encabezados convencionales: «Experiencia profesional», «Formación», «Competencias». Los títulos creativos confunden al sistema.
- Nombre del archivo claro: «Apellidos_Nombre_CV.pdf».
Las plantillas muy visuales, con barras de nivel de idiomas y gráficos circulares, son justo lo que peor funciona en estos filtros. Y las barritas no dicen nada: un B2 acreditado sí.
Las palabras clave
El sistema busca coincidencias con la oferta. Por eso hay que adaptar el CV a cada oferta, aunque sea mínimamente.
La forma práctica: leer la oferta, identificar los términos que usa para las funciones y herramientas, y asegurarse de que esos mismos términos aparecen en el CV cuando son ciertos.
Si la oferta dice «gestión de equipos» y tu CV dice «coordinación de personas», puede no cruzar. Merece la pena usar ambas.
Lo que no hay que hacer es inflar la lista con lo que no se domina: el filtro se pasa, la entrevista no.
Los seis segundos
Cuando el CV llega a una persona, el primer vistazo es muy breve. Lo que se mira es el tercio superior de la primera página.
Por eso ahí debe estar lo mejor:
- Nombre y datos de contacto, y un titular profesional de una línea.
- Un resumen de dos o tres líneas con perfil, años de experiencia y qué se busca.
- La experiencia más relevante inmediatamente después.
Cómo escribir la experiencia
El cambio que más mejora un CV es pasar de describir funciones a describir resultados.
En lugar de «responsable de atención al cliente», escribir «gestión de una cartera de 200 clientes; reducción del tiempo medio de respuesta de 48 a 12 horas».
Los números convencen porque son verificables y porque dan escala. Y cuando no hay cifras, sirve el alcance: cuánta gente, cuánto presupuesto, cuántos proyectos.
Verbos de acción al principio de cada línea y, para lo anterior, en pasado.
La extensión
Una página con menos de diez años de experiencia. Dos como máximo con trayectoria larga.
Y orden cronológico inverso: lo más reciente primero.
Lo que hace que se descarte
- Faltas de ortografía. Es el motivo de descarte más citado por los seleccionadores.
- Correo poco serio o antiguo.
- Huecos temporales sin explicar. No hay que justificarlos en detalle; una línea basta.
- El mismo CV genérico para todo.
- Información irrelevante: estado civil, DNI, edad, o la foto —que en muchos países no se pone y que en España es opcional.
- Mentiras comprobables en titulaciones o fechas.
- Bloques de texto sin espacios ni estructura.
Y lo que más funciona
Que alguien te lo lea. Un error tipográfico o una frase confusa que uno no ve después de revisarlo veinte veces, otra persona lo ve en treinta segundos.
Y donde sea posible, la recomendación interna: una parte muy grande de las contrataciones sale de contactos, no del portal de empleo. Un mensaje a alguien que trabaje en la empresa vale más que veinte candidaturas enviadas a ciegas.