Piel seca en invierno: qué la reseca y qué la repara
La calefacción y el agua caliente hacen más daño que el frío. Qué buscar en un hidratante y en qué orden aplicarlo.
En invierno la piel se reseca por una combinación concreta: aire frío fuera, calefacción dentro, humedad ambiental baja y duchas más calientes. Todo empuja en la misma dirección.
Qué está pasando
La capa más externa de la piel tiene una barrera de lípidos que retiene el agua. El frío reduce la producción de esos lípidos y el aire seco los evapora; el agua caliente y el jabón los arrastran.
Cuando la barrera falla, aparece la secuencia conocida: tirantez, descamación, picor, y en casos peores grietas y eccema.
Los tres tipos de ingrediente
Casi todos los hidratantes combinan tres funciones, y conviene distinguirlas:
Humectantes —glicerina, ácido hialurónico, urea, pantenol—: atraen agua hacia la piel. Con aire muy seco, un humectante solo puede empeorar las cosas si no se sella después.
Emolientes —ceramidas, escualano, aceites vegetales—: rellenan los huecos entre las células y devuelven suavidad.
Oclusivos —vaselina, manteca de karité, lanolina, dimeticona—: forman una película que impide que el agua se evapore. Son los más eficaces para pérdida de agua, y los más pesados.
Una crema para invierno debería tener las tres cosas. Las ceramidas son especialmente útiles porque son literalmente el componente que la piel ha perdido.
El orden y el momento
Lo más importante: aplicar la crema sobre la piel aún húmeda, en los tres minutos siguientes a la ducha. Ahí se sella el agua que la piel acaba de absorber. Esperar a estar seca desperdicia la mitad del efecto.
Secarse dando toques, no frotando.
La ducha
Es donde más se puede corregir:
- Agua templada, no caliente. El agua muy caliente disuelve los lípidos.
- Cortas: cinco o diez minutos.
- Syndet o gel sin jabón, con pH ácido. El jabón clásico es alcalino y agrede la barrera.
- Solo donde hace falta: axilas, ingles, pies. El resto se limpia con el agua.
- Nada de esponjas abrasivas ni exfoliación frecuente cuando la piel ya está irritada.
La casa
La calefacción baja mucho la humedad relativa. Un humidificador en el dormitorio, o simplemente recipientes con agua cerca de los radiadores, mejora bastante la piel y también las vías respiratorias.
El objetivo razonable está entre el 40 y el 60% de humedad.
Las zonas que más sufren
Las manos. Lavados frecuentes y frío. Crema después de cada lavado y guantes en la calle. Por la noche, una capa gruesa y guantes de algodón para dormir hacen mucho en pocos días.
Los labios. No tienen glándulas sebáceas. Bálsamo con vaselina o lanolina, y no humedecerlos con la lengua: la saliva se evapora y reseca más.
Las piernas, sobre todo las espinillas, y los talones, donde una urea a concentración alta ayuda a las grietas.
Cuándo dejar de probar cremas
Si hay picor intenso que no cede, enrojecimiento con placas, grietas que sangran o la piel no mejora en dos o tres semanas de cuidados, conviene consultar. Puede haber dermatitis atópica, psoriasis o una causa interna —el hipotiroidismo, por ejemplo, cursa con piel muy seca— y ahí la crema sola no basta.
Una crema con ceramidas aplicada dos veces al día resuelve la mayoría de las pieles secas estacionales, sin nada más complicado.